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Traducción a 35 000 pies: el mundo de los menús de las aerolíneas
Tim Altanero

Un tipo especializado de traducción reúne los alimentos, la tecnología y la gestión de proyectos

 

Siempre existirá la demanda de alimentos durante los vuelos, pero la manera en que se ofrecen está cambiando. Y los menús están evolucionando para adaptarse a esos cambios. A medida que la diversidad de los pasajeros del transporte aéreo aumenta, también lo hace la diversidad de los menús.

Actualmente, podemos encontrar menús impresos en toda forma y con cocina gourmet que apuntan, sobre todo, a las clases de servicio más altas. Los menús de comida rápida de los transportes de bajo costo se han transformado en tarjetas plastificadas o en páginas de revistas de a bordo. Algunos transportes ofrecen el menú por medio de un sistema en línea. Otros se están iniciando en los pedidos previos al vuelo, lo que permite la máxima flexibilidad respecto de las opciones para comer y requiere que el menú esté en línea mucho antes de la hora del vuelo.

El futuro de los menús de las aerolíneas se dirige hacia la divergencia y no, hacia la convergencia. El plazo de lanzamiento al mercado está disminuyendo mientras que cada vez se ofrecen más menús previos al vuelo a los pasajeros. Al mismo tiempo, debido a que los pasajeros eligen sus comidas con mayor anticipación, el catering cuenta con más tiempo para prepararlas aunque los menús deban estar listos mucho antes.

Los transportes de bajo costo, especialmente en Europa, tienden a ofrecer un menú plastificado, de colores brillantes, alegre y completo, de apariencia y contenido similar a un restaurante de comida rápida divertido. En otras ocasiones, el menú se encuentra en una página de la revista de a bordo. Por supuesto, es comida para la venta, y no, no se puede quedar con ese menú (ni con la revista de a bordo). Se los pedirán antes de que salga del avión.

A medida que avanza la tecnología, aumenta la oferta de menús de las aerolíneas. Heiarii Robson, sobrecargo de Air France en Papeete, Tahití, dice: “ANA, una aerolínea japonesa, tiene un canal con el menú en su sistema de entretenimiento de a bordo”. Otras veces, sucede lo contrario: “Una vez, a bordo de un vuelo de Air New Zealand desde Papeete a Rarotonga y luego a Auckland, el sobrecargo anunció el menú por el altoparlante”.

Hace tiempo que no veo un menú de aerolínea. Es casi raro hablar de eso ya que, al menos en Estados Unidos y en Europa, uno tiene suerte si le ofrecen una comida, ni hablar de una presentación que incluya un menú impreso. Lo más parecido que ofrecen las aerolíneas es la servilleta impresa con alguna publicidad.

Como la comida es una de mis pasiones, tomo nota cuando una aerolínea ofrece un menú. Un menú impreso tiene distinción. Transmite el mensaje de un mayor estándar de servicio. Evoca el pasado, cuando el transporte aéreo era un evento al que se iba bien vestido y que se esperaba con ansias. Y encierra la promesa de una comida decente, como mínimo, si no mejor.


Menús de vuelos de Air France y Thai Airways.


En esas raras ocasiones en las que he encontrado un menú impreso en un vuelo, casi siempre fueron vuelos internacionales, sobre todo en primera clase o en clase ejecutiva. Algunas aerolíneas no estadounidenses los ofrecen en clase turista, especialmente en vuelos largos de un continente a otro. Cuando me encuentro con un menú impreso en un vuelo internacional, reviso la traducción (si hay), tomo nota de las entradas, el orden en que se sirven las comidas e, incluso, el papel en el que está impreso. Soy un poco obsesivo, por supuesto, pero voy a esos extremos en nombre de la investigación sobre la localización. A veces, al menos.

Creo que no estoy solo en este oscuro mundo de trastorno compulsivo de comida aérea, ya que hay, al menos, algunas personas y algunos sitios tan afligidos como yo.

“Comencé mi colección con los menús de Air France Concorde y de UTA”, dice Robson. “Mis favoritos son los del famoso diseñador de moda francés Christian Lacroix para Concorde, que representan América, Oceanía, África, Asia y Europa. ¡Los enmarqué y parecen verdaderas obras de arte! ¡Un diseñador de alta costura a cargo del diseño de las cubiertas de los menús, en una aeronave de diseño como el famoso Concorde, que ofrece comida diseñada por el célebre chef francés Alain Ducasse! Ese sí es un trío de personas eminentes dignas de estar en un museo”.

El entusiasmo de Robson se desborda: “Los sigo coleccionando y acabo de comprar un menú de UTA que se ofreció a bordo del obsoleto DC-10 en su corta ruta entre Nueva York y las provincias francesas (Toulouse, Burdeos, Marsella, Niza, Lyon). Ciertamente, un menú poco común”.

Luego tenemos el sitio web Airline Meals (http://airlinemeals.net), a cargo de un holandés llamado Marco que comenzó sacando fotografías de las comidas que le servían mientras viajaba a Turquía a visitar a su novia para luego mostrarles a sus conocidos cómo era la comida turca. Ese sitio dice tener más de tres millones de visitantes, 13 000 fotografías, comidas de casi 460 aerolíneas diferentes y recibir más de 200 fotografías de comidas nuevas por mes.

En Airline Meals, podemos encontrar, por supuesto, esas 13 000 fotografías de comida de aerolíneas, además de fotografías de algunas cocinas que producen la comida, enlaces a artículos sobre comida de aerolíneas e, incluso, una colección de 262 fotografías de menús de aerolíneas. El sitio es lo suficientemente importante como para haber sido presentado en la CNN y en las publicaciones The Wall Street Journal, The New York Times y USA Today.

Hay una multiplicidad de menús “tradicionales” hermosos, repletos de diseños artísticos originales, que parecen haber sido impresos en una cartulina. Estos menús cuentan con apetitosas y creativas descripciones de comidas, que van desde especialidades regionales diversas hasta la cocina “internacional” de estilo francesa estándar. De hecho, es un poco difícil encontrar un menú que no incluya este tipo de cocina “internacional” de estilo francesa que, por lo general, consiste en pescado o carne cubierta de salsa de pimienta, salsa de crema u otro tipo de salsa, algún vegetal y algún alimento con almidón. “Internacional” es una comida estándar, completa con términos en francés sin traducir, como entrecôte, concassée y coulis.

Además del francés, sin embargo, hay un mundo nuevo de “traducciones a medias”, como las llamo, en las que se adopta la palabra original “a medias” en inglés. Por ejemplo, es común encontrar términos como chayote squash, zucchini squash, funghi mushrooms, chile peppers, chorizo sausage y otros términos redundantes, entre ellos mi favorito, cheese-filled quesadillas. Para mí, esto representa la vanguardia de la localización, el área gris donde se entrecruza vagamente lo local y lo internacional. La terminología es conocida pero no se comprende del todo, por eso nos encontramos con que el término “extranjero” está definido por su metacategoría en inglés, como squash, mushroom, sausage, etc., y ubicado antes o después del término original en la lengua origen. Probablemente, no pase mucho tiempo hasta que nos encontremos con meat-stuffed tortilla tacos (tacos de tortilla rellenos de carne), French haricots verts green beans (frijoles verdes franceses haricot verts) e incluso seaweed-wrapped nori rolls (rolls nori envueltos en alga).

Los menús, generalmente, tienen un lenguaje pintoresco que refleja el alto nivel y la sofisticación que se supone acompañan la comida. La localización de estos menús requiere la habilidad de reproducir estos adornos de manera apetitosa y elegante, a menudo sacrificando la comprensión para mantener el misterio y la intriga del menú. Creo que por eso se mantienen los términos franceses extraños e ininteligibles, ya que, como imagino, se supone que las personalidades del mundo de la cocina deberían conocer estos términos al ser miembros de la elite internacional que come alimentos tournée, velouté o émincé con frecuencia. O quizás baguette au boeuf émincé simplemente suena mejor que hamburguesa sobre un pan, sobre todo si se la sirve con tomates concassée en lugar de kétchup.

Traducción de menús
Traduje el primer menú de aerolínea el 1 de abril de 1998. En ese momento, sinceramente, no le di mucha importancia. Era simplemente un proyecto pequeño para TAP Air Portugal, si la memoria no me falla, para vuelos desde Lisboa hasta Johannesburgo, y había que traducir al afrikáans. Pensé que era algo de una sola vez, pero los menús siguieron llegando (y todavía llegan) sobre todo desde lo que yo creía era una pequeña y extraña agencia de traducción en la pequeña y decididamente residencial Carlstadt, Nueva Jersey, quizás con gatos deambulando por la oficina. Crecí cerca de Carlstadt y tenía una tía en la ciudad cercana de Hasbrouck Heights. El área consiste básicamente en un gran grupo de barrios dormitorios suburbanos y adinerados de Nueva York.


Sin embargo, Carlstadt es la sede de la oficina principal de O’Sullivan Menu Publishing, que traduce e imprime más de 72 millones de menús a 54 idiomas cada año. Y lo hacen desde 1962. Hoy, O’Sullivan tiene ochenta empleados e imprentas en Estados Unidos y el Reino Unido, lo que la convierte en una de las empresas líderes en la publicación de menús a nivel mundial.

La publicación de menús es mucho más compleja de lo que parece a primera vista. Los menús se deben imprimir y entregar al aeropuerto correcto en el momento correcto y para el vuelo correcto. Aunque se trate de un menú estándar para todos los vuelos, la complejidad aparece nuevamente cuando se lo localiza, ya que debe estar en los idiomas correctos para los vuelos correctos. Tampoco podemos suponer que solo son necesarios dos idiomas. Recuerdo un vuelo de Los Ángeles a Johannesburgo, con transbordo en Kuala Lumpur, donde el menú estaba en inglés, malayo y chino en el primer tramo (paraba en Taipéi), y en malayo, inglés, afrikáans y español en el segundo tramo. El vuelo continuaba de Johannesburgo a Buenos Aires. Creo que todavía conservo este menú en un cajón después de 13 años.

El menú estilo “comida rápida para llevar” ofrece comida en inglés y en holandés


Por causa da complexidade do processo de impressão, tradução e distribuição dos cardápios certos, para determinados no aeroporto de origem, a companhia aérea deve avaliar se prefere administrar essa dificuldade por conta própria ou terceirizar o “programa” de cardápios. A O’Sullivan oferece justamente esse serviço. Há até programas de software específicos para o setor. Produtos como o CAlibre e o MenusOnDemand que fornecem, entre outras coisas, gerenciamento de conteúdo e informações, além de uma interface comum entre uma companhia aérea e todas as partes envolvidas no processo do cardápio, da escolha de ingredientes à impressão, tradução e distribuição.

La industria incluso cuenta con software específico: productos, como CAlibre y MenusOnDemand, que ofrecen, entre otras ventajas, administración de contenido e información junto con una interfaz común entre la aerolínea y todas las partes involucradas en el proceso de creación del menú, desde la elección de ingredientes hasta la impresión, traducción y entrega.

Otro aspecto importante de la traducción de menús de aerolíneas es que las descripciones de la comida se deben localizar para que suenen apetitosas. Probablemente, no se tentaría con un pescado de lago norteamericano cocinado al vapor con hierbas, pero bagre cocido con epazote au vapor puede sonar atractivo. La variable “apetitoso” en la traducción de menús, a veces, implica decidir no traducir la entrada y usar en su lugar el área de descripción, si hay, para describir el sabor del plato.

Siguiendo esta misma idea, incluso un término “simple” puede crear confusión. Es posible que mero,platija y mahi mahi sean términos bastante conocidos en Estados Unidos, pero posiblemente en otros lugares jamás los hayan oído. El mero es, más precisamente, un róbalo del Caribe. La platija es un tipo de lenguado que, a menudo, se denomina “lenguado americano” en Europa. El mahi mahi no siempre es tan hawaiano como suena. También se encuentra en el Caribe, donde se lo llama dorado o incluso delfín. A la platija de invierno también se la conoce como lenguado. Lo mismo ocurre con los cortes de carne. Un filet puede ser de cualquier cosa y una milanesa es simplemente una rodaja fina de carne vacuna (a menudo, rebosada en pan).

La importancia de traducir con exactitud
Adriana Marton, experimentada gerente de proyectos en O’Sullivan, da algunos ejemplos de la importancia de traducir con exactitud: “Un traductor no comprendió bien el término fanned zucchini (calabacín dispuesto en abanico; en inglés, “fan” significa ventilador) y lo tradujo como ventilated zucchini (calabacín ventilado). Expresiones, como Russian salad, Cuban sandwich y French fries (ensalada rusa, sándwich cubano y papas a la francesa, respectivamente) pueden presentar grandes problemas, ya que fuera de Estados Unidos, se los denomina de maneras totalmente diferentes”.

“A los chefs también les gusta usar expresiones francesas o italianas”, dice, “que pueden ser difíciles de transcribir, especialmente al chino o al japonés, si se las escribe incorrectamente”. A modo de ejemplo, agrega: “ricota saltata, en lugar de ricota salata. El cliente insistió en usar saltata, que significa sautéed/salteada, mientras que salata significa salada”. En este ejemplo, si se traduce saltata, es importante saber qué es el plato exactamente, independientemente de las inexactitudes en inglés, o quizás dejar el término en italiano como quería el cliente.

   
Un menú de un vuelo hawaiano incorpora motivos artísticos isleños


Marton agrega que la conversión de archivos, a veces, presenta problemas porque QuarkXPress no admite muchos idiomas. Las traducciones al árabe, chino y japonés también se hacen en un sistema diferente.

“La disponibilidad de diferentes profesionales independientes, especialmente en idiomas 'poco comunes', también presenta desafíos”, dice, y cuando un cliente hace un cambio de último momento, todos los idiomas afectados se deben entregar a tiempo. Los plazos de entrega son rígidos porque el menú debe estar en el vuelo antes de partir, por supuesto.

Orla Ryan, traductora técnica y coordinadora de Fasttranslator.com (no está relacionada con O’Sullivan), trabaja de manera independiente en Dublín (Irlanda). Traduce menús de inglés estadounidense a gaélico irlandés de forma periódica.

Ryan dice: “Ciertamente ha sido un proyecto divertido y ha tenido sus desafíos (acuñar palabras nuevas en gaélico ha sido uno de ellos), siempre luego de consultar con investigadores y hablantes nativos, por supuesto. Hubo casos en los que tuve que “gaelizar” palabras nuevas, ya que no había traducción en gaélico o quizás se usaba la palabra en inglés durante una conversación en gaélico.

Si tenía que gaelizar la palabra, le agregaba un acento agudo (sonido de vocal larga) a una vocal para que la pronunciación en gaélico sea más fácil. Por ejemplo, mango quedaba mangó. El significado se mantiene. Para comidas que no eran inglesas, como la cocina italiana o mexicana, generalmente, es apropiado usar la palabra original”.

Ryan comenta también que Forás na Gaeilge (http://www.irish.ie) ha publicado un glosario integral llamado Lámhleabhar Bia & Dí (Manual de comidas y bebidas) para el vocabulario que se usa en Irlanda para referirse a las comidas y cuyo volumen sigue aumentando.

“Es posible que originalmente se haya usado para promover el uso del gaélico en los menús de los restaurantes”, dice, “pero lo encuentro extremadamente útil para mis trabajos de traducción”.

Roomy Naqvy, traductor independiente y profesor de inglés en la Jamia Millia Islamia University de Nueva Delhi (India), empezó traduciendo menús para Austrian Airlines y Alitalia. Dice: “Sé que las traducciones en el área culinaria, entre ellas las traducciones de vinos, son un gran negocio en algunos idiomas, pero con el hindú no he notado lo mismo”.

“Uno de los primeros menús fue para Alitalia”, recuerda, “y el texto decía smoked salmon served with vegetables julienne and black bread and grilled and gratinated Mediterranean vegetables (salmón ahumado servido con vegetales en juliana, pan negro y vegetales mediterráneos a la parrilla y gratinados), y yo debía traducirlo al hindú. El problema en la primera línea es vegetables julienne y, hasta cierto punto, black bread: ¿juliana de qué vegetales? ¿O se trata simplemente de un plato de vegetales mixtos? En ese caso, ¿por qué no sacar la palabra ‘juliana’ y usar el término ‘preparación vegetariana’?”. El último término, dice, sería más apropiado en India, ya que el vegetarianismo es común.

“Como traductor independiente que trabaja para una agencia de traducción que trabaja para Alitalia o para otra agencia que trabaja para Alitalia, no puedo lograr que Alitalia comprenda estas sutiles diferencias semánticas llenas de matices”, dice Naqvy. “Si, por ejemplo, tradujera black bread como kaali double roti en hindú, ¡probablemente nadie lo comería porque parecería que el pan se ha vuelto tan rancio que se tornó de color negro!”.

Su solución es “sencillamente transferir el término black bread al hindú y esperar que los lectores finales que viajan en la aerolínea sean lo suficientemente ricos y tengan la suficiente exposición internacional para entender lo que significa”. Ahora que las aerolíneas de bajo costo se han expandido en India y que la economía está en auge, no está garantizado que los pasajeros conozcan la terminología. Naqvy recuerda que transfirió el término dessert al hindú pero la agencia de traducción lo modificó a mishtaan, cuyo significado solo incluye los dulces que se venden en una tienda de dulces pero no un suflé, quiche o, incluso, una ensalada de frutas, etc. El cliente respondió que su editor “tenía amplia experiencia en el campo culinario y que al cliente le gustaban sus versiones”. Los menús son difíciles y requieren no solo conocimientos en las dos lenguas sino también un gran sentido de localización. Requieren que el traductor comprenda cuál es la mejor manera de negociar entre culturas y la traducción de menús requiere conocimientos semánticos en la lengua meta.


“Otra dificultad con la que me encontré al traducir menús”, dice Naqvy “es traducir vinos y quesos. “Debido a las restricciones gubernamentales a la importación de bebidas alcohólicas y a los precios elevados, es posible que muchas personas, incluso traductores con acceso a información y conocimientos, jamás hayan probado o visto muchos de estos vinos o quesos ni hayan escuchado hablar sobre ellos, por lo que es poco probable que comprendan los finos matices y el significado intencionado del lenguaje adornado que se usa para describir el sabor de estos manjares occidentales”


Una industria elusiva
La traducción de menús no es solo una gran industria, sino también una industria un tanto elusiva y artística. El personal de atención al cliente de la industria del transporte aéreo (el personal de a bordo, el de tierra, el de reservas, etc.), generalmente, tiene poca o nada de información sobre los menús, quién toma las decisiones respecto a estos, quién los imprime o, incluso, de dónde provienen. Las aerolíneas que respondieron a mis solicitudes de información no sabían o me pidieron que les escribiera por correo postal a sus divisiones de catering. En diferentes entrevistas con el personal de a bordo, muchos sospechaban de mis motivos y preguntaban si las traducciones eran malas o si trabajaba para la división de control de calidad de sus aerolíneas.

Sin embargo, la información que pude recabar es sorprendente. Parece que los menús impresos se tercerizan por completo y no tienen ninguna relación con el personal de atención al cliente que presta servicios al pasajero. Extrañamente, por lo general, los menús ya no se distribuyen para que los pasajeros los conserven. Se retiran después de que el pasajero toma una decisión, como en un restaurante, y luego se vuelven a utilizar en otros vuelos. Si uno pregunta, quizás pueda conservar uno.

Hay una “letra chica” en el menú (no hay indicios que expliquen de dónde proviene) con información de la ruta en la que se usó, con códigos aeroportuarios de tres letras y el código de la aerolínea de dos letras, quizás una fecha y probablemente un número de pieza. El número de pieza es un sistema de identificación numérico, como un código de barras sin las barras.

En Estados Unidos, los menús impresos solo están disponibles en primera clase o en clase ejecutiva y, aun así, solo en vuelos que superan las cuatro horas, lo que significa que actualmente solo los vuelos intercontinentales cuentan con estos menús a nivel nacional. A nivel internacional, las aerolíneas estadounidenses, según mi propia experiencia, solo ofrecen menús impresos en clases superiores a la turista. Las aerolíneas extranjeras varían; algunas todavía ofrecen menús impresos en clase turista.

Artísticamente hablando, los menús varían desde los aburridos que están impresos en cartulina blanca con letras negras y pequeñas a los “estudios” dignos de exponerse en una galería. La serie mariposa de Air France es una fantástica colección con fotografías en primer plano de alta calidad de insectos en sus hábitats naturales. La aerolínea también tuvo otras series interesantes, como la de las escenas de tipo litografía que mostraban hechos de la Revolución Francesa durante el bicentenario de la fecha histórica en 1989; la del equipo fotográfico antiguo y la de las encuadernaciones de libros franceses de los últimos quinientos años. Para poder apreciar el arte en una serie, sin embargo, es necesario volar internacionalmente de manera frecuente, registrarse en Airline Meals o quizás visitar la Colección de Menús de la Biblioteca Pública de Nueva York, que cuenta con 26 000 menús (no solo de aerolíneas) y sigue aumentando.

Robson, que dice tener una inmensa colección de menús de aerolíneas, cuenta que, desafortunadamente, Air France “ya no cambia demasiado el diseño de los menús en clase turista”. Recuerda que “durante un tiempo, solíamos dar los menús en clase turista que pagaban las diferentes regiones de Francia, cuyas cocinas se ofrecían a bordo. Las Oficinas Regionales de Turismo los pagaban y publicitaban la región en la contraportada. En la parte interna, un chef famoso de la región presentaba una receta, como en el verano de 1998, cuando el menú de junio presentaba el queso roquefort y se titulaba ‘Verano en el país del queso roquefort’. La receta de ese menú o, como se la denominaba, la ‘idea gourmet,’ es una tarta de roquefort”.

“Uno de los menús más raros”, continúa Robson, “era el de primera clase de Air Tahiti Nui, que tenía una cubierta hecha de corteza de árbol con motivos tradicionales y un logotipo de nácar. Pude quedarme con uno pero, por lo general, la tripulación los retiraba”.

Los menús de aerolíneas impresos marcan un acontecimiento y coleccionarlos es más fácil que nunca. Mientras redacto este artículo, se están subastando más de cien menús de aerolíneas en eBay, entre ellos, uno muy peculiar escrito a mano de Middle East Airlines y uno de la serie de litografía de Currier & Ives de la antigua Pan Am. Como expresión de arte, los menús se destacan; y al localizador, le permiten vislumbrar las sutilezas de traducir matices, los desafíos que implica planificar y ejecutar un proyecto e, incluso, las complejidades al nivel de detalle de las fuentes. Independientemente del formato que adopten en el futuro, los menús de las aerolíneas siempre proporcionarán una mirada fascinante a la interacción entre el lenguaje y la cultura, a menudo en la misma página.

 
Extraído de la revista MultiLingual (2005, n.º 76, volumen 16, edición 8) con la autorización de Multilingual Computing, Inc., www.multilingual.com.
 

Tim Altanero es profesor adjunto de idiomas extranjeros en Austin Community College.